Golpe o caída violenta.

Su origen probablemente sea el nombre “zaléa”, que es un tipo de cuero de oveja o carnero muy usado en montura de caballos. De este nombre se derivaría “zalear”, que sería la acción de caerse de la montura. Pero dada la magnitud del golpe por una caída así, se ha añadido algo muy característico del andaluz: la exageración. Lo que es apreciable por el sufijo “-azo” con carácter aumentativo.