Saciar, incluso con exceso, el deseo o el apetito de comer o beber.

Fastidiar, cansar o dar con demasiada abundancia.

  • Me he jartao habichuela’
  • ¡Estoy jarto oír al afilaó!
  • ¡Te voy a jartá palo!

El adjetivo derivado de este nombre es “jartible”. Y el nombre es “jartá”, que puede sustituirse por “pechá”, otro vulgarismo muy extendido.

Es evidente que “jartar” viene de “hartar” con la aplicación de la hache aspirada, algo muy común en el andaluz occidental en las palabras que tuvieron F inicial latina (jambre, jembra, jigo…).