Ya sabemos que Ronda es visitada cada año por miles de turistas de todas partes del mundo. También que muchos llevan dejando constancia de su paso desde al menos dos siglos atrás, en forma de pintura, escritura o fotografía. Pero lo que no sabíamos es que algunos siguen añorando su paso por nuestras calles aún habiendo pasado más de 50 años desde su visita.

Este es el caso de Maurice Lockie, un australiano que estuvo en Ronda en 1963 y que a día de hoy se está esforzando por volver a contactar a los amigos rondeños que hizo aquellos días.

Después de una corta visita que comenzó el domingo 26 de Octubre de 1963, Maurice siguió viajando hasta que a su regreso a Australia, comenzó a cartearse con aquellos amigos durante algunos años. Unos amigos que siempre firmaban sus cartas como “Los cuatro amigos de Ronda“.

Después de tanto tiempo, el pasado día 10, Maurice, se pone en contacto con nosotros a través de nuestra web, con una viveza que, a juzgar por la escritura, no corresponde con su edad. Este amante de Ronda, aún mantiene la gran ilusión de contactar con sus amigos rondeños o al menos con familiares.

La única imagen que posee de aquellos días está plasmada en una diapositiva de 35mm.

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Maurice recuerda que uno de aquellos amigos de la diapositiva se llamaba Miguel y conserva algunas de las cartas que envió en sus viajes a su madre, describiendo la Ronda de aquellos días del 63.

Fragmento de una de aquellas cartas (traducido):

Después de mi visita al Palacio del Marqués (de Salvatierra) – fuera estaban cuatro chicos españoles de unos 17 ó 18 años, haciendo fotos y me pidieron que les hiciera una de las cuatro que tomaron, lo cual hice. No hablaban inglés, pero empezamos una conversación con signos y el extraño español que yo sabía. Eran unos chavales extremadamente educados y estaban muy orgullosos de su hermosa ciudad. Querían mostrarme las ruinas de los Baños Árabes – así que bajaron y abrieron el sitio. Entablamos una buena amistad y por la tarde me llevaron a todos los lugares de interés – muchos no estaban normalmente abiertos a los turistas. Me preguntaron si les enviaría una copia de las fotos que tomé y ellos me enviarían las suyas. Me llevaron a la parroquia para conocer su viejo profesor – un anciano monseñor que estaba muy interesado en el canguro (animal autóctono de Australia)Los cuatro chicos trabajaban en una pequeña taberna o bar y a las 6 de la tarde me llevaron y la abrieron – ¡trajeron a todos sus hermanos y hermanas y pusieron discos de flamenco y tuvimos una auténtica fiesta con mucha cervezas! A las 7 me despedí con un “Hasta mañana” y regresé al hotel.

Aquellos dos días, 26 y 27 de Octubre de 1963, Maurice se alojó en el hotel Reina Victoria. Lugar que él describía como “un hotel palaciego situado entre árboles en lo alto de un acantilado”. En cuanto al personal que allí trabajaba y lo que hizo a la mañana siguiente, decía “El personal era muy agradable y con ganas de complacer. Pregunté y me dijeron que había una misa a las 13:00 en una iglesia a pocos metros, así que bajé la cuesta a través de este hermoso pueblo de casas encaladas y se respiraba paz y tranquilidad por todas partes.”

En un tiempo en el que no disponíamos, ni mucho menos, de Google Translator, a Maurice le ayudaba una compañera de trabajo a traducir las cartas que recibía desde Ronda a inglés y sus respuestas a español.

Turismo, fotos, amigos, correo postal… ahora emails, websites, facebook… lo que Maurice y sus cuatro amigos vivieron en aquella Ronda tan distinta a la que conocemos hoy, se mantuvo vivo con los medios de entonces. Y en este momento, gracias a los que disponemos, podemos intentar reavivar aquellos días con sus propios protagonistas o familiares.

Ahora que Internet parece haber acortado las distancias, intentémoslo 😉