Ronda, feria, infancia… ¡el Tren de la muerte!. ¿Qué rondeño no sigue parando en esa atracción de feria en la que un individuo con falda, cintura al aire y una diminuta escoba, baila y dá saltos sobre un tren como si el peligro para él no existiera?.

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Ahora, el famoso Tren de la muerte (como es conocido, aunque su auténtico nombre sea “Tren de la bruja”), es posible también verlo en cómic. De la famosa atracción, ha surgido una historia de ficción que tiene como protagonista al famoso bailarín y a su locomotora. Todo plasmado con coloridos dibujos y divertidos personajes en una aventura que ha sido creada por el joven rondeño Carlos Gamero Morales, a quien le lleva fascinando todo lo relacionado con esta máquina desde sus primeros paseos por la feria.

Conozcamos un poco sobre autor y el cómic.

¿Cuándo empezaste a dibujar?

Yo era muy pequeño… no recuerdo a qué edad fue pero… eso fue algo que me salió sin darme cuenta y tendría unos 4 años. No es algo que me venga de influencia de mis padres ni nada. Fue algo que aprendí solo.

¿Recuerdas a qué edad creaste tu primer cómic?

¡Claro que lo recuerdo! El primero fue con 7 años y se basaba en personajes de dibujos que me gustaban, porque en aquel entonces no tenía mucha imaginación… y tampoco tenía suficiente técnica para el dibujo.

¿Recuerdas tu primer dibujo sobre El tren de la bruja?

Bueno, el Tren de la muerte yo lo llevo dibujado desde que era muy chico… bueno, perdón por llamarlo el Tren de la muerte, pero es que cuando yo era chico se le conocía más por ese nombre que por el Tren de la bruja. Al principio hacía dibujos sencillos con el tren dando vueltas, mezclando algunos personajes que veía en la tele… pero es verdad que no paraba de dibujarlo una y otra vez porque tenía algo que me fascinaba.

¿Qué te inspiró a dibujar concretamente sobre esa atracción?

Eso me resulta difícil responderlo… pero puedo decirte que escogí ese tren para empezar a dibujar sobre él, porque era el que más me gustaba de pequeño e incluso pensaba que ese era el único que había en las ferias de España [risas].

También me llamó mucho la atención porque mientras que otros trenes de feria sólo dan vueltas, en este está el personaje con su escobita, qué como su propio nombre indica [el de la atracción], es una bruja [con su escoba]. Pero éste me llamaba la atención aún más entre todos porque el personaje no llevaba una careta, sino que mostraba su cara de verdad, y ni siquiera va vestido de bruja.

Y una cosa [para mí] especial de la atracción y que le tengo especial cariño es la propia máquina del tren. ¡Es que tiene un diseño muy raro!, ¡muy extraño!… te voy a dar algunas características que yo veo: tiene unas ventanitas que parecen los ojos de un fantasma que está triste… y luego una chimenea que no es la típica totalmente recta, sino tiene una silueta como de mujer [risas]. Tengo los detalles tan presentes en la cabeza, que un día me dí cuenta de que curiosamente los ceniceros de multicines de Ronda tienen exáctamente la misma forma que la chimenea [risas].

¿Qué te empujó a hacer el cómic?

Pues mira, esto del cómic fue un accidente y un acierto, las dos cosas a la vez. Yo desde pequeño, lo que quería era hacer películas de animación y… con el tiempo me dí cuenta de que la animación era algo muy duro… y yo ya que había adquirido la técnica de dibujo necesaria yendo a una escuela de Málaga y que llevaba ya tiempo dibujando este personaje (al que tenía que darle una historia), entonces empecé con el cómic. Y de ahí surgió, la decisión final del tema del cómic.

Como anécdota, recuerdo que de chico tenía una cámara VHS-C y ya hacía mis propias películas con muñecos [risas].

En cuanto a Manolo, el famoso personaje que se sube a bailar encima del tren, ¿has llegado a conocerlo en persona?

Sí he llegado a conocerle y hablado también con él. Ese hombre lleva llamándome la atención por su actuación desde que empecé a verlo. De hecho recuerdo que estuvo un tiempo sin actuar en las ferias (y yo pensé que se habría lesionado o algo…) y no volví a verlo hasta… que yo tenía 13 años, creo. Yo acudía tanto a ver el tren que al final acabamos conociéndonos y hoy día todavía, si nos encontramos por la calle, charlamos. Pero no hubo ningún amigo común que me lo presentara. Fue simplemente de acudir una y otra vez a la feria.

¿Consideras que tu visión sobre la atracción y el personaje de Manolo coincide con otra gente?

Con mi madre quizá, que es quien ha pasado más tiempo conmigo mientras dibujaba sobre el tema… y supongo que habrá alguien más que lo vea de la misma manera, pero no sé si alguien coincidiría conmigo.

Creo que eso también dependerá de si lo ves por primera vez de pequeño o no. Si lo conoces desde pequeño, es normal que te guste, pero cuando lo conoces de mayor te preguntas, ¿esto qué es? [risas].

¿Qué opinión te llega de la gente que ha leído el cómic?

Ahora sólo puedo decir que le ha gustado mucho a familiares, amigos y conocidos. Sobre todo a familia, que por otra parte está más que harta de ver dibujos del mismo tema… que ya incluso dicen que ya tocaba un cómic de otro tema [risas]. Y a mí no me cansa… pero es verdad que tengo que hacer otras cosas.

¿Qué puedes decirnos sobre su historia?

El cómic está basado en parte de mi historia y puede verse que está ambientado en finales de los 90. Una década tan buena de la que intento recuperar, como sea, aquella magia que había cuando veíamos películas u oíamos canciones de entonces. Porque ahora veo que… bueno sí, no está mal la generación de ahora pero… intento que el cómic nos atrape más por la magia que tenía aquella época.

Hay detalles como que el villano del cómic es un personaje inspirado en un antiguo compañero del colegio que se metía bastante conmigo. Y le tengo un resentimiento especial… tanto que ahí lo he reflejado hasta con el mismo nombre.

¿Con qué mensaje te gustaría que el lector se quedara al acabar de leerlo?

Que nunca se deben olvidar los buenos recuerdos de la vida. Que siempre habrá algo en con lo que te hayas sentido identificado y te haga feliz durante el resto de tu vida. Cuando era pequeño me ponía a dibujar también otras cosas… hasta que pensé que algún día tenía que ser yo mismo, quitarme la máscara y dibujar sobre algo que realmente me gustase. Así empecé a reflexionar sobre tener mi propia identidad y en cómo aprovechar esos dibujos para recordar las cosas de la infancia que me hacían sentir bien y dejar de lado las que no.

¿Tienes algún proyecto futuro, relacionado con la historia del cómic?

Me lo estoy planteando… si tiene éxito esta primera entraga, a lo mejor puede surgir una segunda parte… ahora mismo estoy pensando hacer un cómic de otro tema… uno sobre la vida de los perros, las paradojas… también basado en otro recuerdo entrañable de la infancia.

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